El mercadillo de Sant Jordi se celebra en el hipódromo de Sant Jordi y es uno de los rastros más conocidos de la isla. Los visitantes encuentran, según la semana, una oferta cambiante de ropa de segunda mano, discos, libros, artículos para el hogar, piezas de coleccionismo y pequeños hallazgos de vecinos y expositores.
El mercado no es un mercado de arte o diseño cuidadosamente seleccionado, sino que destaca precisamente por su mezcla de objetos usados, rarezas y ambiente de búsqueda. Quien recorra los puestos con calma puede encontrar, con un poco de paciencia, auténticas gangas o piezas poco habituales. Especialmente por la mañana suele haber mayor variedad; después, a menudo se vuelve más tranquilo.